29 may. 2010

Estambul



Llegamos a Estambul una calurosa noche de Junio, en vuelo desde Madrid. Coger un taxi resultaba un auténtico caos, todos querían llevarnos. Enseguida hablamos con dos chicas y decidimos compartir taxi para que nos dejara a cada uno en su Hotel. Resulta conveniente acordar el precio del trayecto antes de hacerlo, por si acaso...(a nosotros nos costó 25 liras, unos 12 euros) En fin, llegamos a nuestro hotel, el Sircecy Ilkay (era muy barato, estaba muy bien y en buen sitio), situado en pleno centro histórico de la ciudad, a dos pasos del Bazar y de Santa Sofia. La impresión al llegar fue muy buena; el hotel, muy recomendable, y la zona muy turística, llena de bares y restaurantes. Eran las doce y media de la noche y el movimiento en la calle no cesaba.
Sobre la estancia en Estambul, no vamos a detallar los monumentos que se pueden ver, pues se pueden encontrar en cualquier guía un poco decente. Si resulta conveniente apuntar que lo mejor resultó ser recorrer sus calles, pues todo Estambul (y todo lo que vimos de Turquía) resulta prácticamente un bazar.
Respecto a la comida, si que os recomendamos alejarse un poco de la zona estrictamente turística, ya que la mejor comida la encontrareis en locales llenos de Turcos. Recodad que la gastronomía turca no se limita a los Kebab, y que en Estambul, son muy recomendables los pescados del Bósforo y los deliciosos Baklava.
En el mismo bazar, se pueden encontrar pequeños bares que nos sirven un refresco o cerveza a un precio módico, cosa que puede resultar muy gratificante si los días resultan ser tan calurosos como nos resultaron a nosotros. Otra de las cosas que quizás más nos llamó la atención fueron los limpiadores de zapatos, con sus puestillos dorados; nos resultaron muy peculiares.
Aunque la mezquita Azul es la reina de las Mezquitas, os recomendamos entrar a las demás mezquitas del centro de Estambul ( respetando siempre sus costumbres ), todas magníficas. Al anochecer, un paseo por el bullicio del puerto es vivir la esencia de la ciudad. Los restaurantes flotantes y la cantidad de turcos subiendo y bajando de los ferrys dan un carácter muy especial a esa zona.
Por lo tanto, y como conclusión, podemos decir que la primera parada del viaje, resultó ser un aperitivo de la verdadera Turquía. Esto lo decimos, porque saliendo del casco histórico Estambul es una ciudad occidental más, con su máximo exponente en la zona de Taksim, al otro lado del puente Galata.

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