2 jun. 2010

Videos Turquía



video de turismo de Turquía




Presentación sobre estambul

1 jun. 2010

Antalya

Antalya es una gran ciudad, pero al parecer no siempre lo fue. Un hombre que había sido guía turístico, nos ayudó a localizar nuestra pensión cuando llegamos al centro de Antalya. Había nacido unos 70 años atrás, o eso calculamos nosotros, y nos contó como en su infancia Antalya no era más que un pueblo. Por suerte, aquel lugar donde el creció, se mantiene hoy como el centro histórico.
Entrar en el centro histórico de Antalya, en su puerto romano, nos transporta a la ciudad típica mediterránea que antaño fue. Nuestro alojamiento, el Sabah pansiyon, es una pensión cerca de la parte trasera del centro histórico, que da al mar, y donde se refugian varias calas privadas. Esta regentado por una agradable familia, que ofrece una comida típica exquisita a un precio más que razonable.
Fuera del casco, Antalya es una ciudad llena de actividad y tiendas y gente caminando. Por lo tanto os recomendamos la visita a esta ciudad, con unas vistas indescriptibles ( estoy observándolas en la foto ), que es una combinación entre la clásica ciudad mediterránea y una ciudad moderna.








Kas


Kas es una localidad costera situada a medio camino entre Fethiye y Antalya. La verdad es que se trata de una localidad muy turística, a pesar de que la mayoría de los turistas, sean nacionales. Nos alojamos en el Hotel Kayajan, que estaba bastante bien situado: cerca de la playa (aunque con un tramo infernal de escaleras en medi
o) y con unas vistas magníficas de todo el litoral. Justo enfrente de Kas hay una gran Isla, con un par de pueblos, que según nos dijeron los lugareños pertenece a Grecia. El pasaje era muy caro, y no diario, así que decidimos no ir.
Para destacar de Kas: la esencia de pueblito de pescadores que mantiene, su magnífico teatro romano frente al mar, y sus maravillosas aguas, trasparentes y muy profundas desde la orilla. Por lo demás poco hay que decir, si queréis hacer un alto en el camino para relajarse y tomar el sol, Kas es el lugar idóneo.

31 may. 2010

Fethiye



Fethiye es una pequeña ciudad costera, marcada por su puerto deportivo, sus playas y sus estupendas aguas. Cogimos un hotel por internet, que a nuestra llegada en la ciudad no encontramos, por lo que anulamos nuestra reserva y nos dirigimos a la zona de las pensiones, sobre el puerto. Allí, os recomendamos entrar a ver las habitaciones, convenir el precio y escoger el que mejor veáis. Por lo demás, podemos decir que la 4 noches que pasamos en Fethiye fueron estupendas. En primer lugar, la ciudad es muy agradable, hay turistas, pero no demasiados.
Los autóctonos se acercan al anochecer a la zona portuaria, a las terrazas y los bares. Nosotros, le cogimos mucho cariño a un bar llamado Car Cementery. Promocionaban mucho los cócteles, pero a nosotros nos parecían fuertísimos, por lo que os recomendamos que os toméis una cerveza, o uno de los estupendos batidos que preparan. Para comer, Pasa Kebab: nosotros cenamos allí todas las noches, era barato y la comida buenísima, por algo esta siempre lleno de familias turcas. Os recomendamos también alquilar una bicicleta, como hicimos nosotros, y dar un paseo por la zona de las playas, se trata de un paseo realmente bonito.
Para ir a la playa, podéis coger un dolmus en la carretera junto a las pensiones, cualquiera de las playas es un maravilla. Y por último, si sois m
adrugadores, os recomendamos ver el amanecer en Fethiye (como el de la foto), nosotros lo vimos y desde luego creemos que merece la pena el madrugón.

Pamukkale


En autobús desde Selçuk, no se tarda demasiado en llegar a Pamukkale. El pueblo bajo las piscinas Travertinas y la ciudad termal romana de Hierapolis, no es grande. Los alojamientos son baratos y abundantes. No os recomendaremos nuestro hotel porque a pesar de estar muy bien, y ser barato, estaba un poco lejos del "núcleo" de Pamukkale.
Las piscinas son todo un regalo de la naturaleza, pero eso, lo podéis saber gracias a la promoción que se le hace en todos los tours por Turquía. Por lo demás dos recomendaciones: la primera, que os deis protección solar en cantidad para pasear por la zona de las piscinas, el blanco del paisaje refleja los rayos del sol y os podéis quemar fácilmente. Por otro lado, llevad ropa fresca para visitar Hierapolis en verano, cuando nosotros estuvimos hacia un calor infernal.
Por lo demás, mencionar que en la noche que nosotros pasamos allí, cenamos en Mehmet´s Heaven: Es el restaurante de Mehmet, un simpático turco que gestiona el local junto con su familia. En su restaurante pudimos probar platos típicos de la zona, en un ambiente muy cálido con vistas a las travertinas. Es muy fácil localizar el restaurante, esta en la calle principal (en realidad Pamukkale es muy pequeño), Mehmet es muy simpático y además tiene un libro con visitas que nos encantó leer, mientras cenábamos tranquilmente.
Nuestra siguiente parada sería Fethiye. Para coger el autobús, pudimos comprar los billetes en Pamukkale mismo (había oficinas de las compañías de autobuses más importantes) pero el autobús lo cogimos en Denizli, hasta donde nos trasladaron en Dolmus. Importante que lo tengáis en cuenta para calcular vuestros trayectos de autobús desde Pamukkale.

Éfeso -Ephesus- Selçuk



Después de pasar unos agradables días en Izmir, cogimos el primer tren de la mañana a Selçuk (los horarios de trenes y toda la información os la darán en la estación). Selçuk es la ciudad que esta junto a Éfeso, una de las ciudades romanas mejor conservadas. Aunque nosotros nos alojamos en el Rebetika Hotel, que estaba muy bien era un poco caro. Nuestra recomendación es que no reservéis alojamiento de antemano, hay muchísimos alojamientos baratos en Selçuk y podréis incluso regatear los precios. Nada más llegar a la estación os ofrecerán alojamiento.

Respecto a la visita a Ephesus, si es verano lo mejor es ir pronto por la mañana, nosotros tuvimos que pasar un calor infernal. Otra recomendación es que hagáis el recorrido de arriba abajo (nosotros lo hicimos al revés y entre el esfuerzo y el calor acabamos muertos). Podéis coger un Dolmus de Selçuk que os dejará en la carretera general...nosotros seguimos caminando hasta la entrada, aunque veréis taxis y carros con caballos, con los que también e puede negociar el precio.
Un lugar agradable que visitar en Selçuk y que la mayoría de los turistas pasan de largo es la antigua basílica de San Juan Apóstol, del siglo VI. Aunque está en ruinas, mantiene algunas de sus estructuras en pie, y además su emplazamiento permite ver toda la zona. Cerca, hay un castillo medieval que nos quedamos con ganas de ver, ya que estaba cerrado. Si tenéis más suerte que nosotros lo podréis visitar.
Después de la visita a Ephesus, fuimos a una cervecería de la calle principal de Selçuk, que tenía escrita la palabra Cerveza en la puerta en un montón de idiomas. Os recomendamos el lugar, ya que el dueño y su padre, muy simpáticos, nos enseñaron a jugar a la Tabla o Backammon mientras nos invitaron a un aperitivo típico (pepino con sal). La verdad es que guardamos un buen recuerdo de Selçuk, y de aquellos dos hombres que sabiendo 3 palabras en inglés( risk, y algún número suelto) nos enseñaron a jugar al juego nacional turco.

30 may. 2010

Izmir - Esmirna


Tras unos días en Estambul, nuestra siguiente parada fue Izmir, o la antigua Esmirna. La verdad es que tras el largo viaje y el ajetreo de la Otogar de la ciudad, la llegada al hotel nos pareció un regalo. El Hotel Karaca fue uno de los más caros del viaje, aún así, cabe destacar que merecía la pena. Llegamos sobre las 8 de la mañana al hotel, con esperanzas de que aunque sea nos dejaran dejar las maletas. Nuestra sorpresa llegó cuando nos dijeron que en una hora nos prepararían la habitación y que mientras tanto, nos invitaban a desayunar. ¡Que alegría! y es que la verdad, después del duro viaje en autobús desde Estambul, estábamos hambrientos y cansados, y aquel desayuno supo a gloria.
Tras instalarnos, comenzamos a caminar por las calles de Izmir descubriendo la ciudad. Nuestra sorpresa fue considerable, al ver que a diferencia de en Estambul, allí no había turistas. Al parecer no es una parada típica en esos agotadores tours de Una Semana "Turquía mágica".
El bazar de Izmir, era una maravilla. Un auténtico bazar turco, lleno de turcos, y no de "souvenirs" para turistas. Lo que si es cierto es que nada más entrar al bazar nos identificaron como turistas y nos quería vender lo que sea. En el centro del bazar, hay unas cafeterías en la sombra que suelen estar abarrotadas de compradores locales, pero que son como un oasis dentro del bullicio del Bazar. No muy lejos del bazar que da el ágora de la Esmirna romana; la verdad es que nosotros fuimos a verla muy pronto por la mañana, para evitar el calor de las horas centrales del día, y nos encontramos totalmente solos con la vendedora de tickets y el guardia de seguridad, así que una maravilla.
Respecto a la gastronomía, muy recomendable un peque
ño restaurante de pescados situado en el bazar, en la calle de la venta de mascotas si no recordamos mal, y de nombre Tabaklar. De todas maneras, el restaurante lo encontramos por la guía y como ella decía, era bueno y barato. Aún así, cualquier kebab en la ciudad resulta muy confortable al final del día, al igual que los Kofte. Recordamos lo buenos que eran los kebabs de un pelirrojo (hay muchísimos en Izmir) que por solo una lira pudimos degustar.
Pero quizás lo mejor de Izmir, fueron los paseos por el paseo marítimo al atardecer, cuando los propios habitantes de la ciudad se acercan a beber un té, o simplemente a pescar desde la orilla.

29 may. 2010

Estambul



Llegamos a Estambul una calurosa noche de Junio, en vuelo desde Madrid. Coger un taxi resultaba un auténtico caos, todos querían llevarnos. Enseguida hablamos con dos chicas y decidimos compartir taxi para que nos dejara a cada uno en su Hotel. Resulta conveniente acordar el precio del trayecto antes de hacerlo, por si acaso...(a nosotros nos costó 25 liras, unos 12 euros) En fin, llegamos a nuestro hotel, el Sircecy Ilkay (era muy barato, estaba muy bien y en buen sitio), situado en pleno centro histórico de la ciudad, a dos pasos del Bazar y de Santa Sofia. La impresión al llegar fue muy buena; el hotel, muy recomendable, y la zona muy turística, llena de bares y restaurantes. Eran las doce y media de la noche y el movimiento en la calle no cesaba.
Sobre la estancia en Estambul, no vamos a detallar los monumentos que se pueden ver, pues se pueden encontrar en cualquier guía un poco decente. Si resulta conveniente apuntar que lo mejor resultó ser recorrer sus calles, pues todo Estambul (y todo lo que vimos de Turquía) resulta prácticamente un bazar.
Respecto a la comida, si que os recomendamos alejarse un poco de la zona estrictamente turística, ya que la mejor comida la encontrareis en locales llenos de Turcos. Recodad que la gastronomía turca no se limita a los Kebab, y que en Estambul, son muy recomendables los pescados del Bósforo y los deliciosos Baklava.
En el mismo bazar, se pueden encontrar pequeños bares que nos sirven un refresco o cerveza a un precio módico, cosa que puede resultar muy gratificante si los días resultan ser tan calurosos como nos resultaron a nosotros. Otra de las cosas que quizás más nos llamó la atención fueron los limpiadores de zapatos, con sus puestillos dorados; nos resultaron muy peculiares.
Aunque la mezquita Azul es la reina de las Mezquitas, os recomendamos entrar a las demás mezquitas del centro de Estambul ( respetando siempre sus costumbres ), todas magníficas. Al anochecer, un paseo por el bullicio del puerto es vivir la esencia de la ciudad. Los restaurantes flotantes y la cantidad de turcos subiendo y bajando de los ferrys dan un carácter muy especial a esa zona.
Por lo tanto, y como conclusión, podemos decir que la primera parada del viaje, resultó ser un aperitivo de la verdadera Turquía. Esto lo decimos, porque saliendo del casco histórico Estambul es una ciudad occidental más, con su máximo exponente en la zona de Taksim, al otro lado del puente Galata.